Día 10 de septiembre,
se han acabado las vacaciones, los buenos momentos vividos con los amigos, las
fiestas… todo, toca empezar una etapa muy difícil, bachillerato, digo difícil porque
ya no es la ESO que con aprobar valía, aquí las notas ya cuentan para nuestro
futuro, además se junta con la edad que no es que sea la más adecuada para
estar centrado en los estudios, la noche anterior casi no pude dormir de los
nervios por saber quiénes serían mis compañeros y mis futuros profesores, me
acosté temprano para evitar quedarme dormido el primer día y llegar tarde,
aunque esa noche casi no dormí nada.
Llegó el
día, sonó mi despertador y me levanté, fui al baño me di una ducha para
despertarme un poco y me lavé los dientes mientras me miraba al espejo y me
preparaba mentalmente para lo que se venía encima que no era poco, me hice el
desayuno y salí de casa, llegué a la parada del bus y, como de costumbre, lo
perdí y me tocó andar hasta el metro, una vez dentro del metro vi a gente de mi
edad que, al igual que yo iban a su primer día de colegio, era curioso pues algunos iban hasta contentos.
Finalmente
llegué al colegio allí ya había gente igual de nerviosa que yo o incluso más lo
que me tranquilizó al saber que no era el único, entramos al salón de actos
donde nos presentaron a nuestros profesores, posteriormente subimos a nuestras
clases correspondientes donde por fin conocí a los compañeros que me van a
acompañar este curso, la verdad que no me puedo quejar ni de compañeros ni de profesores,
y si, bachillerato es más difícil que la ESO pero tampoco es para tanto.
Esto es todo, un saludo Miguel Ángel.
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