Día 10 de septiembre, este día me desperté, no sabía que
era lo que me haría saltar de la cama como en la mayoría de los días del verano
puesto que este día mi vida iba a dar un cambio importante debido a que pasaba
a bachiller. Este período me daba pesadillas, cuando estaba en la ESO, porque
todos mis amigos que ya habían llegado y sobre todo mi hermana me hablaba de la
dificultad del temario y del cambio de tensión porque sabes que todas las notas
cuentan para la tan temida nota de corte.
En la ESO, sin embargo, no tenía este pensamiento
de que si saco un cinco es una mala nota y de hecho yo en particular me he
pasado toda la ESO disfrutando de jugar cinco horas seguidas los viernes a
la PS4 con mis amigos, de salir los sábados todo el día y después quedar el
domingo para hacer los deberes, estudiar un poco y después salir a dar otra
vuelta. Pero aquel día, 10 de septiembre, yo sabía que todo esto iba a dejar de
suceder y que mi vida tenía que dar un cambio si quería llegar a ser algo en un
futuro.
Después de todos estos sentimientos antes de
levantarme de la cama conseguí encontrar la fuerza suficiente para realizar
esta acción que en este momento es algo cotidiano y sencillo pero que en ese
momento era algo muy complicado. Más tarde después de haber desayunado, haberme
duchado y haberme lavado los dientes salí por la puerta con mi padre que me
llevó a la estación de “Las Margaritas”, una vez allí pensaba que Madrid se
convertiría en mi casa cuando durante mucho tiempo había sido un lugar en el
que pasar un rato con los amigos o con la familia.
Después de veinticinco minutos en este tren, que
también me traía recuerdos de cuando mi abuelo me llevaba a Madrid a enseñarme
museos o calles escondidas y maravillosas que se albergan en esta ciudad,
llegué a Atocha y completamente solo empecé a andar hacia mi nuevo colegio pensando
en quienes serían mis compañeros, mis profesores y sobre todo si el cambio de
nivel desde mi colegio anterior sería tan alto como para estar por detrás del
resto de mi clase.
Conseguí encontrar el colegio después de 20 minutos y
más tarde, unos 15 minutos después encontré el teatro que era a donde tenía que
ir según la señora de la portería, ya allí viendo las caras de otras personas
al reencontrarse con sus amigos pensé en mis amigos de mi antiguo colegio con
los cuáles había tenido esa misma sensación durante 12 años de mi vida. Cuando todo
el mundo empezó a entrar al teatro yo simplemente les seguí y me senté donde me
dijeron, en este momento yo ya sabía que estaba en la clase de 1ºE, nos
pusieron una presentación y nos explicaron quién seria mi tutor durante todo
este año y al parecer me tocó con Covadonga, aunque yo no conocía a nadie así que
no tenía ninguna idea de cómo era cada tutor.
Al salir del teatro subimos a nuestras respectivas
clases y me fui fijando en como eran mis compañeros de clase, nos explicaron
algunas cosas varias y por último nos dieron un horario para el próximo día que
caía en martes y me fui a mi casa mucho más relajado de lo que me había
levantado de la cama.
Esto es todo y muchas gracias por leer.
Un saludo, Javier Gómez Bodas.
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