El diez de septiembre comenzó mi primer curso de bachillerato. Si ya de por sí comenzar una etapa, tan importante y decisiva como es bachillerato, puede agobiar e incluso dar un poco de miedo en mi caso tenía que sumarle la presión de ser nueva en el colegio. Recuerdo que esa mañana me desperté un tanto nerviosa, no sabía lo que me esperaba ni lo que me iba a encontrar además, quería dar una buena primera impresión ya que allí nadie me conocía.
Cuando llegué al colegio no sabía por dónde tenía que entrar o a dónde ir así que pregunté y me dijeron que los alumnos de bachillerato debíamos ir al patio. Lo primero que pensé al llegar fue en lo enorme que era, tenía muchos campos y distintas áreas de juego, cosa que me sorprendió mucho ya que mi antiguo colegio, al estar en la parte antigua de Madrid, era un edificio del año mil setecientos con un patio que no era ni la cuarta parte de este.
Cuando llegue a la zona donde estaban reunidos los alumnos de bachillerato me encontré a una amiga que me ayudó a buscar mi nombre en las listas de clase y después me presentó a algunas de sus amigas.
Pasado un rato bajamos al salón de actos donde el director y los profesores se presentaron y nos dieron la bienvenida.
Ese día solo era la presentación así que lo último que hicimos fue subir a las clases, que también me llamaron la atención ya que eran bastantes más grandes y modernas que las de mi anterior colegio. Allí conocí a mi tutora y a mis nuevos compañeros. La impresión que me llevé de ellos fue muy buena, aunque la mayoría ya se conocían de años anteriores también había bastantes alumnos nuevos como yo.
El siguiente día, el once de septiembre, fue mi primer día oficial de colegio. Entramos a las ocho y las primeras horas estuvimos con la tutora que nos explicó las normas del colegio, nos dio el horario y luego nos presentamos de uno en uno al resto de la clase. Durante el resto del día cada profesor se presentó y explicó en qué consistiría su asignatura.
En lo que se refiere a las asignaturas, este curso me parece más interesante que los demás ya que tengo materias que nunca había tenido, como filosofía o, por ejemplo, educación física en la que vamos a hacer muchas cosas que no haciamos en mi antiguo colegio.
También he de decir que además de interesante este curso me da un poco de miedo ya que no tiene nada que ver con lo que hemos hecho hasta ahora en la ESO. En bachillerato cambia la forma de estudiar, aprender e incluso las calificaciones, ya que ahora, más de la mitad de tu nota, depende de un único examen global.
Pero para mí una de las diferencias más grandes que hay entre bachillerato y la ESO es la libertad que te dan. Sin embargo, aunque esto pueda parecer algo bueno, si no te organizas bien puede volverse en tu contra. Estamos acostumbrados a que estén pendientes de nosotros en todo momento y que de repente tengamos que organizarnos solos puede llevarnos a desatender nuestras responsabilidades.
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