Iban siendo ya las primeras semanas de septiembre y tocaba despedirse del verano, que aunque pareciera presente por el buen tiempo que hacía, ese periodo de vacaciones finalizaba para dar la bienvenida a las clases.
Comenzaría una etapa nueva, bachillerato. Que incluso siendo 2 años son sufridos. Yo, que siempre he escuchado del miedo al bachillerato, de lo exigente y duro que es, he de decir que llevaba esa idea en mente.
Había escogido la rama de dibujo técnico y de optativas tecnología industrial y TIC. Aún así, yo nunca he tenido muy claro qué estudios quería hacer. Siempre me ha agobiado mucho pensar esas cosas y lo evitaba lo máximo posible. En el momento de elegir optativas descarté humanidades y la rama de biología. Llegué a plantearme incluso escoger artes pero al final, tras pensarlo cogí el bachillerato tecnológico.
Todavía no lo he mencionado, pero antes de verano decidí matricularme en el IES Beatriz Galindo debido a todos los buenos comentarios de gente que había estudiado allí bachillerato y del centro en general, tanto de personas cercanas como de la buena fama por la que es conocido este instituto. Esta decisión también tuve que meditarla, ya que no sólo me enfrentaba a un cambio de etapa, también de pasar de algo a lo que llevo toda mi vida acostumbrada a algo totalmente distinto. Cambiaría el trayecto que realizo para ir y volver de clase, los compañeros, las aulas, el patio, los profesores… Pero he de decir que tampoco me asustaba mucho e iba bastante tranquila y también contaba con que tenía amigos dentro. Sabía perfectamente que podría resultarme todo muy nuevo, pero que en un tiempo me familiarizaría con ello.
El primer día allí fue bien, conocí a alguno de mis compañeros y estuvimos charlando un rato después de la presentación. A la hora de comer, fui con un amigo y unas chicas del centro a comer. Fueron todos bastante majos e hice buenas migas. Según iban pasando los días conocí a más gente y el ambiente que había en clase respecto a los compañeros era bastante bueno, así que en ese ámbito estaba bastante tranquila con el cambio. Luego mi caso se volvió un tanto peculiar ya que volví a mi antiguo instituto. Así que puedo decir que tuve dos inicios de bachillerato, uno en el IES Beatriz Galindo y otro en los Salesianos Atocha, aunque en uno de ellos estuve durante un mes y, por lo tanto, llegué al otro con un mes de retraso. Esta última parte me resultó bastante complicada, ya que además del esfuerzo que hay que hacer en bachillerato por sacar la mejor nota posible, llegué con un mes de retraso en plena época de parciales. Cuando entré estuve bastante agobiada porque no me imaginaba que hubiesen avanzado tanto temario en comparación al instituto de donde provenía. Como es obvio también me esperaba esta posibilidad ya que había perdido un mes entero de clases. Pero me encontraba en la situación de que tenía que ponerme al día con todas las asignaturas y en las clases me costaba bastante seguir el ritmo porque no había entendido lo previamente dado y además tenía que hacer las actividades atrasadas y las que iban mandando durante la semana, esto también me resultó difícil porque no entendía los apuntes que me pasaban mis compañeros y tampoco tenía libros. Actualmente este problema se ha reducido aunque de vez en cuando me agobio bastante.
Estoy muy contenta con todos los profesores y compañeros, asi que ya sólo queda poner de mi parte por sacar la mejor nota y llegar lo más lejos que pueda con cada asignatura.
Esta ha sido la historia de cómo ha sido mi comienzo de curso, voy a esforzarme lo máximo posible durante mis dos años aquí y confío en que todo salga bien.
Paloma Suz
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