Hoy voy a explicar mis sensaciones
durante el primer día de clase, ese día que al principio de verano ves tan, tan
lejos y que parece que no va a llegar nunca, pero sí, si llega y mucho antes de
lo que creemos.
Pues bien, fue un 10 de septiembre,
el día anterior antes de irme a la cama puse la alarma y me dormí después de un
largo rato pensando con quien me tocaría y como sería el tan temido bachillerato.
La alarma sonó sobre las 9 de la mañana, me costó bastante levantarme después de dos meses y medio sin madrugar, pero cuando lo conseguí, me duche, me vestí, desayune y salí de casa.
Tras 15 minutos andando, llegue a la puerta
del colegio, donde había quedado con mis amigas. Empecé a saludar a toda la
gente con la que más afinidad tenía, acto seguido, nos indicaron que teníamos que
bajar al salón de actos, yo estaba bastante nerviosa ya que sabia que no me iba
a tocar en la misma clase que a mis amigas ya que ellas habían elegido bachillerato
de Ciencias Sociales.
Cuando dijeron las listas de los
nombres de los alumnos y los tutores de cada clase, me sentí un poco mas tranquila,
ya que conocía a algunas personas de años anteriores.
A la hora de subir a clase para que
nos explicaran como iba a ser el primer curso de la nueva etapa en la que
entrábamos, yo me puse un poco nerviosa porque no encontraba la clase, al ver
que entraban algunas personas que habían sido nombradas en la misma lista que
yo, entré a aquella que ponía 3.4., aquella que sería mi clase durante este año.
Empecé a fijarme en mis nuevos compañeros y la verdad es que a primera vista parecían todos muy majos, me sentía cómoda.
Empecé a fijarme en mis nuevos compañeros y la verdad es que a primera vista parecían todos muy majos, me sentía cómoda.
Después de la charla, mis amigas me
estaban esperando en la puerta del colegio ya que habíamos quedado para comer
todas juntas. Comenzamos a charlar sobre los profesores que nos habían asignado
y los compañeros que estaban en nuestra clase.
Cuando llegué a casa, le conté a mis padres como me había ido el primer día de clase.
Cuando llegué a casa, le conté a mis padres como me había ido el primer día de clase.
Cené, vi un rato mi serie favorita
en la cama, puse la alarma y me quedé dormida después de un largo día.
A partir de ese día, comenzó mi rutina.
Nerea López López
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